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lunes, 7 de enero de 2013

Cuando la crisis entra por la ventana, la seguridad sale por la puerta

Bueno el refrán no es así exactamente, pero es la realidad que nos toca vivir. Las empresas tienen que hacer recortes para ajustar sus presupuestos, y de este modo facilitar su viabilidad. Una de las partidas que siempre está en el punto de mira, es la parcela de la seguridad. Es fácil pensar que no es necesaria, porque no pasa nada, y que se trata de un gasto innecesario cuando no pasa nada. Craso error, la seguridad es un intangible, que precisamente busca que no pase nada, luego cuando esto es así, la seguridad está cumpliendo con su función. Por desgracia, muchas empresas no se dan cuenta de ello hasta que no es tarde, y el recorte, se convierte en seguridad precaria, y esta en incidentes perjudiciales para la empresa. También es posible que se hayan meditado las posibles consecuencias, y que se asuman en aras del ahorro, pero está claro que la reducción llegará mas tarde o mas temprano. La reducción mas lógica, es la sustitución de personal de seguridad por sistemas electrónicos,  ya que con una cantidad reducida de personal, se pueden controlar varias parcelas (Intrusión, Control de accesos, incendio) y hoy por hoy de forma muy eficiente, gracias a las nuevas tecnologías, que aportan detectores muy fiables, y equipos con una interface fácil, y muchísimas posibilidades de aviso de detección. Es muy importante contar con equipos de calidad, y con un mantenimiento adecuado, para que los equipos sean una solución y no un problema añadido. Lo que está claro es que la tecnología irá desbancando la figura del Vigilante de seguridad, convirtiendo su presencia en algo testimonial, y relegado a la figura de fuerza reactiva, complementaria a los sistemas electrónicos, que no necesitan descansar, parar a comer o dormir. Además tampoco cobran mensualmente, en realidad su amortización es muy rápida, tan solo 2 o 3 años tras la realización de la inversión, después solamente un mantenimiento trimestral, semestral o anual, según el caso, pero siempre muchísimo más barato que el coste del personal al que sustituyen.